Hoy comentaré mi experiencia de la prueba del azúcar. Así si alguien no la conoce pues tiene mi punto de vista.
No es nada del otro mundo. Llegar en ayunas. Extracción de sangre. Beber un zumo de naranja muy dulce. Esperar una hora sentada y un último pinchazo.
La prueba en sí no era nada. Yo como llevaba levantada desde las 6:45 hasta las 9:15 que me hicieron el segundo pinchazo me dio un poco de bajón. También me cuesta mucho estar sin desayunar porque de siempre por las mañanas necesito tomar mínimo el café con leche.
Mi médico además me hizo que me tomaran muestras de sangre para la rubeola y la toxoplasmosis otra vez. Para el factor Rh de mi sangre que no me lo dijeron hace tres meses y para el hierro... y claro me sacaron como cuatro tubos.
Pero por suerte mi madre vino a buscarme y me llevó a desayunar mi café con tostadas y ya pude hacer vida normal.
El lunes tendré los resultados. Espero estar sana para que mi niño esté sano.
El día de la prueba mi pequeño Fernando le dio por primera vez una patada a su abuelo Diego. Qué pena no haber tenido una cámara en ese momento! A mi padre se le pusieron los ojos como platos.
Bueno ya falta menos. Un beso
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